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La ciudad del futuro es más que una eterna línea de autos

Hace 100 años, la revolución del automóvil obligó a que las grandes ciudades tengan que adaptarse a este medio de transporte. Los días de la tracción a sangre quedaron de lado para abrir una era de calles y avenidas asfaltadas, autopistas y rutas que cubren todo el territorio nacional. Sin embargo, el exceso de vehículos a motor sobre tierra y la industrialización desmedida han hecho que ciertos paradigmas tengan que empezar a cambiarse. La ciudad del futuro se parece bastante a la actual, pero la manera de movernos va a ser muy diferente.

Si bien van a seguir apareciendo personas que quieran saber como aprender a manejar, es probable que no sea la única manera con la cual la gente se va a movilizar de un lado a otro. Ya desde hace unos años se está incentivando a las personas para que utilice opciones que no emitan gases; las más elegidas suelen ser las bicicletas ya que son un transporte que muchas personas usan y en algunas ciudades hay posibilidad de usar opciones gratuitas por un corto período de tiempo. Por otro lado, empresas especializadas en el alquiler de monopatines eléctricos se han establecido en algunas de las ciudades más importantes del mundo con el objetivo de brindar un servicio diferente que ayude a reducir la contaminación ambiental.

Los planes más ambiciosos suelen incluir redes de transportes alternativos que no emiten gases nocivos al medio ambiente. Una de las más populares suele ser el subterráneo (también conocido como Metro en algunos países), el cual suele ser parte de la traza urbana de algunas de las ciudades más grandes del mundo. Una red completa tiene dos ventajas: la reducción de tráfico sobre tierra y la implementación de un sistema de transporte completamente eléctrico.

Existen ciudades como Nueva York o Londres en donde es posible movilizarse en casi toda la totalidad del territorio sin tener que tomar otro tipo de transporte público. China es probablemente uno de los ejemplos de expansión más rápidos en los últimos 30 años; tanto en Beijing como en Shanghai, lo que comenzó siendo líneas cortas de mayormente usos para trabajadores y empleados militares, ahora es uno de los subterráneos más importantes del mundo.

Los avances en los motores eléctricos también han permitido que unidades de ómnibus puedan prescindir del uso de combustibles fósiles. De esa manera, flotas enteras de colectivos eléctricos circulan en algunas de las capitales mundiales, cubriendo largas distancias sin emitir gases nocivos para el medio ambiente. Se estima que en los próximos años, la cantidad de ómnibus eléctricos que circulen en el mundo va a reemplazar por completo a los que suelen circular en estos días.

Es cierto que el objetivo de ciudades plagadas de contaminación es bajar el impacto ambiental y la cantidad de vehículos que circulan por las calles. Es probable que en los próximos 50 años veamos muchos más autos eléctricos, los cuáles pueden ser conducidos con lecciones similares a las que ofrece Autoescuela Victoria, pero por el momento tenemos que empezar a soñar cómo van a verse estas ciudades del futuro.                       

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